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Turbo Girl, de Dinamic

Turbo Girl, de Dinamic

Hoy volvemos más al pasado si cabe que en la última review. Nos vamos hasta 1988 de la mano de Dinamic, compañía mítica que nos dejó de herencia un amplio catálogo de juegos entre 1983 y 1992, maravillosos o no, casi siempre acompañados de un exquisito arte que era uno de los principales ganchos de marketing para que comprásemos sus cassettes y discos, en una era sin internet y en la que la palabra de Micromanía y Microhobby era casi la ley.

Javier Bravo, César Díez y Fernando y J.A. Clavijo, programaron y diseñaron uno de los títulos más recordados de la compañía familiar que se convirtió en pequeño gigante patrio del video juego. Turbo Girl.

Turbo Girl es un título muy recordado por sus virtudes y por sus defectos también. Es un claro ejemplo de “mucho hype y pocas nueces”, pero su estética y temática es ideal para ser recordado en Retrowave & Cyberpunk.

Para empezar, como siempre digo, el juego nos entraba por los ojos. Su portada es una de las más icónicas de todo el catálogo de videojuegos en los ordenadores de 8 bits. Si Azpiri era garantía de éxito en una portada de videojuego, Luis Royo no se quedaba atrás. Cualquier cosa que hiciese Luis era un cebo infalible para los jugones de la época. Y la portada de Turbo Girl se convirtió en leyenda. La chica rubia, provocativa, en la moto roja, flamante, la fuente “Retro Chrome” del título…

Todo prometía un zambombazo. Sin duda es uno de los artes más retro y cyberpunk que podemos encontrar en toda la historia del videojuego, actual y pasado. La ilustración promete luces de neón, velocidad, erotismo, y melodías de sinte. Cual fue nuestra decepción que al jugarlo no encontraríamos nada de aquello.

Pero sigamos recreándonos en la historia de la portada y el marketing de éste juego, antes de desmontarlo. Dinamic se tomó muy enserio el marketing al rededor de Turbo Girl, ocupó la portada de Micromanía, revista escandalosa como ella sola por su formato, tamaño periódico y portada a todo color, que con semejante mujer y motocicleta en la portada llamaba la atención de hasta los que no sabían si la revista era de video juegos o una Playboy.

Se realizó una campaña televisiva con el lanzamiento, tanto de la revista como del juego, algo nunca visto anteriormente en éste tipo de prensa especializada, con el eslogan “Sólo para maniáticos” en el que un montón de críos aporreaban sus teclados y joysticks kempston con Turbo Girl en la portada y arrancando la moto para escaparse del papel impreso (no tiene desperdicio, a fecha de hoy parece una parodia). Dada la popularidad del primitivo y casi pueril morbo generado en torno a la imagen de la motera, el equipo creativo ETC decidió buscar una motera de carne y hueso, con la que seguir promocionando el juego, presentada como Deborah (así, sin apellidos ni DNI) la modelo holandesa de cuero y tacón sobre una Kawasaki de 750, cuánta testosterona habrá sido derramada en su honor.

Ahora desmontemos el mito, con cariño, pero hay que desmontarlo. Para empezar, Turbo Girl no iba a ser tal juego, si no que es una evolución marketiniana con aspiraciones mainstream de otro titulo, Masacrón, un shoot’m’up al uso, mata marcianos, con el mismo motor e ingeniería que Turbo Girl, una vista aérea cenital y un scroll vertical en movimiento que nos “empujaba” siempre hacia adelante durante el desarrollo de cada fase. ¿Qué hizo Dinamic? Le quitó fases a Masacrón, le redujo la dificultad, eliminó al idea de pilotar una nave espacial y lo suplantó por una motocicleta roja, que sabemos que es una moto, por la portada, porque el gráfico era…bueno…mediocre cuanto menos. ¿Cuál fue el único acierto que hace que estemos ahora mismo hablando de éste juego 30 años después? La portada, una vez más, sí señor.

Según cuenta la leyenda y los que más han investigado al respecto, para más inri, la portada estaba inspirada (por no usar otro verbo más hiriente para los de piel fina) en la película Necrópolis (1987) de Bruce Hickley, en la que su protagonista Eva (Lee Ane Baker) recorre con su moto roja las calles de la gran ciudad en los 80, buscando una virgen (ya era difícil en los 80, vaya, vaya) a la que sacrificar, porque… espectadores, la punk motera Eva era en realidad una bruja redivida que fue quemada en la hoguera 300 años atrás. Bizarro ¿Eh?.

Más decepcionante resultaba jugar Turbo Girl, en el que encarnábamos a la motociclista de mismo alias, miembro especial de un ejército futurista llamados los Korg, que tenía que eliminar a tres seres biónicos o inteligencias artificiales conocidos como Los Elder, e interpretados de formas algo chapuceras al final de cada pantalla. La moto avanzaba, y podíamos bien saltar y o disparar, mientras varias aeronaves, y sistemas defensivos, nos disparaban “tímidamente”, ya que nada tiene que ver la lluvia de proyectiles con la de otros juegos de la época, siendo Turbo Girl un “cala bobos” de proyectiles no más. Estrellar la moto contra muros o tuberías del escenario, o caer al vacío por un abismo, suponía la pérdida de una vida automática, mientras que los proyectiles iban mermando nuestra barra de vida, no especialmente abundante ni generosa tampoco.

El juego, tenía unos gráficos aceptables, pero no buenos del todo. Era repetitivo y extremadamente corto, 3 fases, 3 jefes, y una vez le habías cogido el punto a esquivar proyectiles y saltar precipicios, no te duraba más de 15 minutos, siempre y cuando ya hubiésemos superado la curva de aprendizaje, insisto, si os lo ponéis ahora mismo seguro que perdéis unas cuantas vidas cada 30 segundos hasta que memorizáis la llegada de obstáculos y caídas en el scroll. Al menos la inercia y la fluidez eran bastante buenas.

Triste era jugar sin música, el juego carece de banda sonora ¿Cómo? Sí, sí y no, no… no la tiene, es un muermo, no hay sintes ni electric vibes ni nada más que el “pium” “pium” de los disparos.

La prensa, igual que los usuarios, reaccionaron mal a tanto error por parte de la compañía, que nos habían metido el hype en vena con Deborah y el arte de Luis Royo, y no habían cumplido con nada de lo que nos estaban prometiendo de forma no verbal. Un chasco.

Sin embargo, algo debió de hacer bien Dinamic, porque todos los que jugábamos ordenadores de 8 bits, recordamos éste juego. Que al final, si uno era fácil de complacer, tenía un pase y resultaba suficiente, si es que te sobraba el dinero y querías darte un capricho, porque a resumidas cuentas, eso es Turbo Girl, un capricho que admirar en la estantería.

Tan fuerte ha quedado grabado Turbo Girl en el subconsciente colectivo, que en 2011 Chema Solís y Jose I. Ramos, del desaparecido en 2009 CEZ Games, deciden dar un lavado de cara al título con la versión homebrew para Windows, rebautizada como Turbo Girl Project. La nueva versión mejoraba los gráficos, manteniendo el estilo retro, y añadía una ligera banda sonora durante la partida a cargo de Los Insociables.

Así que, si queréis conseguir Turbo Girl en las ferias o puntos de venta de segunda mano, para vuestras retro computadoras, suerte, pero recordad, que su valor reside en la nostalgia, su arte, y lo que supuso en la historia del videojuego de la edad de oro, y nunca en lo bien que podéis pasároslo, porque para eso, tenéis cientos de títulos más acertados. Y si no, probad en Windows el remake.

¡Saludos!

Sobre el Autor

The Shadow Dancer

Soy un ignorante con un timeline cultural y nostálgico muy friki 🎶🎬📚🎮🎲

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