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Bronx, un Beat ‘em up peculiar

Bronx, un Beat ‘em up peculiar

Bronx, de Animagic

Hola a todo el mundo y bienvenidos por primera vez a mi nueva columna de Retrowave.es, en la que periódicamente, un servidor, a.k.a. The Shadow Dancer, traeré de vuelta al retro futuro un puñado de clásicos del arcade, retro ordenadores y video consolas con un denominador común, el Retro y el Cyberpunk, y si la suerte acompaña, una fantástica BSO.

He seleccionado un título especial por muchos factores. Entre las características con las que cuenta el debutante, cabe reseñar que es un juego patrio, de la edad dorada del software español (que todo retro jugador amamos y extrañamos con una película de nostalgia pegajosa, imposible de retirar de nuestros cerebros), que cumple con una estética pandillera muy cyberpunk, con detalles entre The Warriors y Mad Max, y que tiene una banda sonora que pone los pelos de punta.

Bronx es un video juego publicado por Animagic en 1990, llevado a cabo por el equipo formado por Juan Carlos Arévalo, Javier Arévalo, Antonio López Areosa, Pablo Toledo y Ricardo Cancho.

Comenzando la casa por los cimientos, y dejándonos llevar por los sentidos, la portada era lo primero que llamaba la atención al encontrártela en una vieja Micro Manía o Micro Hobby. Una ilustración del maestro Azpiri con un macarra cuyo brazo era del tamaño de dos cabezas, con sus tatuajes, que nos miraba desafiante sin soltar el cigarrillo liado de los labios, tan pancho en un ghetto chungo, como si nada. Desprendía mala leche y prometía todo un reto.

Aunque el arte de vender juegos MALOS (pero malos, malos de verdad) gracias a una espléndida portada de Royo o el mismo Azpiri, era una práctica muy habitual y un magnífico ejercicio de marketing durante la época de los ordenadores de 8 bits, en el caso de Bronx, cumpliría con las espectativas.

El juego es un Beat ‘em up peculiar, a caballo entre un juego de 1 VS 1 y otras mecánicas que se pusieron de moda en los 80 como fue el mítico Barbarian The Ultimate Warrior. En un scroll vertical 2D, avanzamos por un escenario de 3 pantallas (que en realidad sería una forma original y muy creativa de pautar el combate a 3 rounds) pertenecientes a una misma ubicación, enfrentándonos en cada una de ellas a un duro rival, líder de una pandilla, con un único objetivo, convertirnos en el líder supremo de todas las pandillas de un distópico y retrofuturista Bronx neoyorkino.

Nuestro personaje, es un cachudo hiperciclado con toda la cara de Schwarzenegger en Terminator, embutido en una armadura de piezas modernista, y un arma de mano que va cambiando cada nivel, permitiéndonos disfrutar de un arsenal que cuenta con espadas de sierra mecánica, hachas y mazas.

Pronto descubriremos que el parecido del personaje con el héroe de Hollywood no es casualidad, si no un guiño brutal que se repetirá fase tras fase al conocer a nuestros enemigos, enfrentándonos uno a uno en esos 3 rounds a los 6 líderes de las pandillas, que curiosamente se parecen demasiado a Dolph Langer, Grace Jones, Stallone o Mr. T. Un elenco televisivo brutal cuyo parecido con la realidad, obviamente, será pura coincidencia, como el de otro de los líderes, el de la pandilla del espacio, que sospechosamente nos recuerda demasiado a otro héroe de Amstrad y Spectrum como fue Freddy Hardest, mhhh… Todo me es demasiado familiar.

Este factor nostálgico es otra de las cosas que me ha motivado a hablar de Bronx en mi primera aparición en ésta web. ¿A quién no le gustaría enfrentarse a mamporro limpio con una maza de demolición en mano a un clon de M.A. Barracus?

Técnicamente era un juego ambicioso, con un apartado gráfico formidable. Los luchadores son enormes para la tecnología 8 bits en la que fue desarrollado, aunque ciertamente, se ven las carencias de diseño cuando avanzan por los detalladísimos decorados de la pantalla, al verse rodeados de un “aura” pixelizada que emborrona y afea el resultado, y que hoy día nos resultará antiestético. Pero si nos ponemos en la situación de que el juego tiene ya 28 años, deberíamos ser comprensivos y capaces de disfrutarlo durante un rato.

Y digo durante un rato porque el juego es corto, 6 luchadores, a 3 rounds contra cada uno, pueden limitar la experiencia a apenas 10 minutos si somos suficientemente diestros, cosa que no será fácil, porque si de algo peca un juego que en lo visual es puro arte, es en su jugabilidad, y es que nunca se ha podido tener todo. Los enormes sprites de los luchadores se mueven lento, con mucha inercia, el abanico de llaves o golpes es demasiado reducido, y al final acabamos repitiendo la misma combinación de golpes altos y bajos para avanzar.

Pero no nos amilanemos, Bronx sigue lleno de detalles a saborear como las piezas de armadura que nuestro personaje irá perdiendo al recibir golpes hasta el extremo de quedarse en ropa interior repartiendo crochés. Los escenarios, que son para recrearse a cada combate, pasando por estaciones de metro, recintos militares, estaciones orbitales, la jungla y barrios de mala muerte. O la original manera de controlar la estamina o energía de cada luchador, que a diferencia de las clásicas barras de vida que disminuyen al recibir golpes, se trata de una animación de dos brazos con los bíceps y cuádriceps bien dopados, que van echando un pulso, y a medida que repartimos más tollinas, o las recibimos, ese pulso se inclinará hacia nuestra victoria o nuestra derrota.

Por último, otro detalle que nos tendrá enganchados será la banda sonora que nos acompaña non stop en los 6 combates.

Así que os invito a todos a emularlo, o conseguirlo en mercadillos, ferias y webs de segunda mano en caso de que vuestras retromáquinas sigan funcionando, porque Bronx, en resumen, si bien es un juego corto, y poco jugable, es una maravilla gráfica con un lore cyberpunk inigualable.

Sobre el Autor

The Shadow Dancer

Soy un ignorante con un timeline cultural y nostálgico muy friki 🎶🎬📚🎮🎲

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